Ferrocarril

Una frase del ingeniero William Penney, escrita en 1894, resume las condiciones adversas que pasaron cientos de hombres para construir los rieles del tren. “La historia del total de 60 millas es una historia de enfermedad, miseria y muerte, siendo las principales causas de mortalidad la fiebre, la diarrea y el licor”.

La Revolución Liberal, encabezada por los generales Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios, provocó cambios estructurales e ideológicos favorables a la industria. Poco a poco, esta se dedicó a la producción de bienes de transformación y energía, generando además mejores comunicaciones.

Las líneas férreas empezaron a construirse en las décadas de 1870 y 1880. Las primeras fueron las que comunicaban el Puerto San José y Guatemala, y las de Champerico y Retalhuleu. En aquellos tiempos, el ferrocarril era símbolo de prosperidad. “La construcción de las vías férreas harán la felicidad del país”, dijo el presidente Barrios en alguna ocasión.

La línea siguió creciendo, con capital privado, de Champerico a San Felipe, de Ocós a Vado Ancho y de la capital a Mazatenango.

La entrada de la primera locomotora a la Ciudad de Guatemala, el 19 de julio de 1884, fue festejada por la población y el Gobierno. Llegó a la Estación Central, donde en la actualidad está el Museo del Ferrocarril, en la 9a. avenida y 18 calle de la zona 1.

Primer tren del Atla?ntico, en medio de las ma?quinas Central y de Occidente. Coleccio?n del Ferrocarril Interocea?nico (1898-1908). (Foto: Fototeca Guatemala CIRMA)

Pero el gran sueño era construir el Ferrocarril del Norte, una vía al Atlántico para dar salida a la producción de café hacia Europa y la costa este de Estados Unidos.

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